El jueves, con un Eo, marcando el nivel mas bajo de los ultimos 15 dias, y el convencimiento de que en todo el rio habia salmones de entrada, prepare los bartulos y me encaminé hacia la localidad de San Tirso de Abres, donde teniamos intención de pasar la noche.
Hacia las 6 de la tarde y con un viaje pasado por agua, llegamos al desvio de la caretera, donde sale el camino de tierra que desemboca en la pasarela que divide La Volta de Louredal.
Bajo la lluvia observamos un rio precioso, ligeramente alto y creciendo, ligeramente canoso y tomandose un poco, pero muy, muy pescable.

Salí del coche, y mientras la mámá deba la merienda a Jimena me fuy a dar una vuelta por el coto.
El Abraham, impescable, imposible hechar una varada decente, y en la Volta...., en La Volta mil y un sitios donde buscar un salmón.
Anochecia y por el rabillo del ojo vi la inequivoca ceba de un salmón, marque el sitio y nos fuimos al hotel.
La noche se presento de la peor manera posible, el frente de lluvia y viento huracanado azoto las persianas de la habitación durante toda la noche, y por la mañana, cuando el amigo Cormo se presento en la puerta pocos minutos despues de las 7am, una intensa lluvia hacia bajar un gran rio por las calles de Santo Tirso.
Metimos los bartulos en el coche de Cormo y nos dirigimos al coto.
Cuando llegamos el panorama era bastante desalentador, viento, lluvia y un rio mas alto y tomado, poniendose peor por minutos.
Montamos las cañas y comence a pescar.
Unas pasadas a cucharilla, otras de cebo, hasta que por fin, cuando llegue al sitio marcado en mi mente con la ceba del dia anterior.....................
Un precioso pez, de 85cm y casi 6kg de peso, se debatia al otro extremo de la linea, una intensa pelea y al final....

El resto ya es historia, ni una ceba, ni otra picada, el rio cada vez peor, y el convencimiento de que en el pozo habia mas peces, tal vez la suerte, la turbidez del agua, mi falta de tacto para pescar con un rio demasiado alto, o el hecho de que un poco mas arriba unos pescadores acompañados del marques prendieran dos buenos peces y tuvieran que trabajarlos un buen rato en mi pozo, hizo que los salmones de La Volta decidieran no volver a probar mis gambas, regalandome eso si, un pletorico dia de triunfo, como son todos aquellos que acaban con una lucha ganada ante el pez de tus sueños.

En resumidas cuentas, 40 cotos de los mejores y en las mejores fechas que deberian haber quedado a disposición de todos los pescadores una vez hecha su elección los turistas.